Cuando acaban de concluir las terceras elecciones municipales –al margen de su transparencia- independientes de las presidenciales como proceso electoral, en un principio quisiera creer que los medios de comunicación por su naturaleza fueron quienes mantuvieron informados a los ciudadanos, pero luego de seguir paso a paso la cobertura electoral, observo que los medios se comportaron como un instrumento del poder, ya que transmitieron sólo lo que el poder quiso que se informara, dejando una deuda sobre la mayoría de las denuncias formuladas por la ciudadanía.
Esta tesis para muchos suena difícil de aceptar, sobre todo porque a los medios se les considera una de las instituciones más creíble en el país. Sin embargo, para los agentes sociales clásicos, principalmente para los políticos, en su lógica de difundir el mensaje a los ciudadanos, saben que no hay mejor plaza pública que los medios -sobre todo la televisión- para que éstos hagan eco en tiempo de campaña sobre lo que dicen los candidatos. Esta premisa, al parecer, fue la que prevaleció en las recientes elecciones.
Durante la campaña en los programas televisivos y páginas políticas los discursos de los candidatos fueron desplegados sin mayor cuestionamiento. Las informaciones presentadas por los principales medios, antes de las elecciones, se basaron prácticamente en la agenda de la campaña de los partidos. El candidato omnipresente fue Eduardo Montealegre. Su figura fue dimensionada principalmente en Canal 12 y La Prensa. La presencia del candidato del PLC parece que fue rentable tanto a los periodistas como a los editores de estos medios, inclusive hubo hasta tres noticias promedio por día, en vez de hacer un esfuerzo por elaborar un reportaje bien armado que explicara a la ciudadanía lo abordado.
Los medios confirmaron una vez más que se han constituido en actores del juego de poder político. Las tres encuestas, M&R, CID-Gallup y Borge & Asociados, publicadas por La Prensa, lo confirman. A pesar de que dos de esas encuestas ubicaron al candidato del FSLN como favorito, este medio nunca vaciló en darle un tratamiento informativo especial en primera plana al candidato del PLC, Abstencionismo le daría la alcaldía a Argüello, Montealegre más cerca del voto oculto y Borge ve ganar a Montealegre.
Sobre este comportamiento consentidor de los medios con los políticos, lo más grave, de acuerdo con el periodista suizo Claude Munnier, es que los medios tradicionales pueden llegar fácilmente a perder el respeto en la sociedad, al ser percibidos como “alguien innecesario”, debido a la gran cantidad de información que proporcionan los mismos políticos, las relaciones públicas y las nuevas tecnologías. “Los políticos no paran de hablar; todas las instituciones y las empresas tienen sus gabinetes de comunicación y emiten sus comunicados diariamente; Internet y el satélite nos traen la información de todo el mundo a nuestras casas”, señala el suizo.
Los grandes temas que los medios “informaron” con especial énfasis en la campaña -e inclusive durante y después de las elecciones-, fueron: la exclusión de los partidos políticos (MRS y PC), observación electoral, entrega tardía de cédulas, delitos electorales y abstencionismo. Por otro lado, cuando analizamos el discurso de los políticos en los medios, se pone en evidencia el control del discurso casi literal de éstos sobre los medios. La parcialidad con que informaron algunos medios contradicen los fundamentos básicos de periodismo a la hora de informar, resaltando la necesidad de contextualizar y explicar mejor al lector, tanto sobre un hecho distinto como lo cotidiano. Esta necesidad de informar no se debe limitar a citar dos fuentes en una misma noticia, como sucedió muchas veces, y al final no explicar, ni mucho menos cuestionar estas denuncias políticas y dejar estos vacíos a las audiencias.
Los medios fomentaron un mismo discurso con aquellas voces con las que se sentían identificados. Este comportamiento abierto de los medios quedó demostrado en la forma que pusieron en escena a unos actores políticos en tiempo y lugar. Caso contrario, fue ocultar aquellos actores políticos que no gozaban de sus simpatías.
Al analizar la estructura de los géneros periodísticos y formatos, la radio, un medio donde cada día se practica menos el reportaje, Onda Local, conducido por Patricia Orozco, en radio La Primerísima, hizo un esfuerzo por informar a la ciudadanía no sobre lo que los políticos querían decir, sino sobre las inquietudes de los ciudadanos en sus municipios.
El poco esfuerzo que hicieron los medios por tratar de informar y explicar a la ciudadanía el proceso electoral fue durante los fines de semana. La Prensa, con el suplemento Domingo, EL NUEVO DIARIO, en la sección Política, Esta Semana y Confidencial, se sumaron a ese esfuerzo. Para la española Paloma Díaz Sotero, experta en medios, el esfuerzo semanal de algunos medios obedece a que todos cuentan prácticamente lo mismo durante la semana.
Al final, la balanza indica que fueron los políticos quienes impusieron sus discursos en la mayoría de los medios en estas elecciones. Esta constatación debe ser una campanada de alerta y una invitación para que los medios reflexionen sobre su verdadero papel en la sociedad. A su vez esto supone una serie de desafíos: evitar seguir siendo vistos por los políticos como meros canalizadores de información; hacer un esfuerzo más hacia el reportaje y el periodismo investigativo; no evadir la responsabilidad que les corresponde en la polarización y tratar de reivindicar su compromiso de construir una cultura política diferente.
Analista de medios de comunicación
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